Sayaxché, paraíso natural, de cultura e historia (Parte 2)

Cancuen, Sayaxche

Un vistazo por Cancuén, Sayaxché

Una de las reliquias arqueológicas que se pueden encontrar en las márgenes del río La Pasión, sur de Sayaxché, Petén, Guatemala lo representa Cancuén ( “nudo de serpientes”), un importante sitio maya perteneciente al período clásico,  el cual fue ocupado desde el año 300 al 950, alcanzando su máximo esplendor alrededor del año 800, cuando se cree que ocurrió una masacre, durante la cual perecieron ejecutados 31 personajes de la nobleza, entre ellos el rey Kan Maax y la reina.

Durante mucho tiempo se le conoció como la “Ciudad Perdida” por los primeros investigadores, porque lo consideraron como un sitio menor debido a la ausencia de pirámides altas. Esto último es explicado por Arthur Demarest, arqueólogo que ha estudiado el sitio durante años, porque el lugar está rodeada por torres piramidales naturales y en sus cercanías se encuentran las cuevas de Candelaria, elementos que en otros sitios tenían que hacerse artificialmente, según la Cosmología Maya, que se empleó en todas las ciudades del Preclásico y Clásico.  Las excavaciones más recientes han confirmado que se trata de un magnífico sitio Clásico y se cree que, gracias a su ubicación estratégica, fue un importante centro para el comercio entre las tierras altas de Guatemala y las tierras bajas de Petén y México, cuyos productos principales eran el jade, plumas de quetzal y materiales de obsidiana.

Los descubrimientos realizados en el Siglo XXI han dejado en claro que también fue una cultura muy avanzada en conocimientos, lo cual se percibe en su cerámica mucho más elaborada que la del resto de ciudades mayas conocidas, sus impresionantes talleres de jade, entierros reales, relieves en estuco, uno de los paneles mejor preservados, marcadores del juego de pelota finamente tallados y el palacio más grande de la civilización maya.

Este último se estima que fue construido entre los años 765 y 790, por T’ah ‘ak’ Cha’an, el rey que logró hacer de Cancuén un emporio dominante en el sur de Petén. Se trata de una estructura masiva de tres pisos, en un área de alrededor de 8 hectáreas,  con más de 160 habitaciones y 11 patios. En algunos lugares las paredes tienen 1.8 m de espesor y los arcos y bóvedas de los pasillos llegan a tener hasta 6 m de alto.

Según hallazgos encontrados en el templo “palacio funerario” y en la tumba de la esposa del gobernante 3 Toh Km Kawil, existió una fuerte alianza entre Cancuén y Dos Pilas, al parecer juntos llegaron a controlar casi todo el valle del río La Pasión. Esta alianza se evidencia en el panel 19, donde se muestra al gobernante 3 presenciando junto a su esposa el autosacrificio de su heredero.

El campo de pelota maya

Algo impresionante son los marcadores que muestra al rey Tah ak Chaan jugando con otro noble, posiblemente su hijo, lo cual podría traducirse como un símbolo de traspaso del poder. Aquí también se encontró un Panel de aproximadamente 100 libras de peso, cuyo motivo es el mismo rey presidiendo una ceremonia en un lugar ubicado en lo alto del río La Pasión (Machaquilá), la cual aparentemente pudo haber sido la segunda capital. Taha k Chaan hizo de Cancuén una ciudad dominante del sur, ejerciendo el poder en base a alianzas y el desarrollo comercial, en lugar del poderío militar.

La terrible masacre

Descubrimientos arqueológicos evidencian lo que pudo ser un feroz ataque y, a la vez, una acción defensiva de la ciudad de Cancuén. En una fosa común se encontraron más de 50 cadáveres, que muestran signos de haber tenido una muerte atroz Estos fueron sepultados con adornos de realeza, como collares de conchas y jade, figuras variadas y ornamentos de atuendos. También objetos de tipo herramienta de caza y de uso cotidiano como las puntas de pedernal, cuchillos, navajas de obsidiana y huesos de animales.

Según Demarest, entre los enterrados había hombres, mujeres y niños, quienes murieron “con la cabeza hacia atrás y con una gran lanza clavada en el pecho, hasta la columna vertebral”. Los cadáveres están muy bien conservados, no debido a técnicas especiales de embalsamiento sino a que durante siglos estuvieron sellados bajo un estanque de barro regado por las aguas de un manantial.

Se cree que el motivo de la matanza debió ser por el control de las rutas comerciales. También se han localizado muros defensivos, puntas de lanzas y hachas. En todo caso, no está claro acerca de quiénes fueron los autores de la masacre. En otros sectores del sitio, hay cadáveres de prisioneros de guerra decapitados, diferenciados claramente de los que fueron ejecutados en masa.

Para algunos expertos lo que resulta interesante y enigmático a la vez, es el hecho de que los atacantes, quien quiera que fuesen, no ocuparon el sitio como ocurrió en otros lugares mayas, sino que simplemente lo abandonaron. Lo que sí fue evidente, es que luego de este horroroso acontecimiento la ciudad de Cancuén dejo de ser un enclave comercial poderoso, pese a que su cercanía con el río La Pasión tenía significado vital para todas las ciudades mayas.

Su importancia turística actual

Siendo un importante sitio arqueológico del período clásico, Cancuén cuenta con excelente infraestructura turística. En el Centro de Visitantes se dispone de interesante información histórica y arqueológica. Además, senderos elevados de madera, área de camping, servicios sanitarios con duchas y un pequeño restaurante.

El acceso es por lancha desde la comunidad de La Unión (Chisec) desde donde se recorren  36 kilómetros sobre carretera asfaltada hasta llegar a Raxruhá, donde inicia una carretera de terracería de 12 km hasta el cruce de La Isla. Luego se sigue en línea recta 4 kilómetros hasta la comunidad de La Unión. Ahí se aborda una lancha directo hacia el sitio arqueológico. La comunidad ofrece estacionamiento techado y una pequeña tienda donde se venden modelos tallados de arte Maya.

Debido a su extraordinaria importancia y con la probabilidad de que hay tesoros aún yacentes en el lugar, se mantiene reserva de acceso hacia algunas áreas así como piezas que no fueron extraídas. Lo más importante del sitio es que se ha trabajado para que las comunidades cercanas sean las que administren y tomen decisiones sobre su lugar sagrado, dando paso a un trabajo más allá que el académico y la arqueología ética.

 

Cancuen, río la Pasión, Sayaxché
Cancuen, río la Pasión, Sayaxché

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