Rìo la Pasiòn, Sayaxchè y la palma africana

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Los mitos en torno al aceite de palma

En relación con el aceite de palma o de su fuente originaria, la palma africana, en Rìo la Pasiòn, Sayaxchè, se han esgrimido infinidad de argumentos falaces, insustanciales o simplemente interesados en desacreditar un proceso productivo que, tal como se ha visto, se desarrolla en un marco tecnológico avanzado, ecológicamente cuidadoso y con grandes posibilidades de generación de mano de obra local así como de contribución al mejoramiento del entorno social y económico de las comunidades donde están operando las plantaciones como en el municipio de Sayaxchè, Peten por donde cruza el río la Pasión.

El aceite de palma en Guatemala

Hasta principios de la década de los años 80 del siglo pasado, el algodón era uno de los productos líderes en el mercado mundial, razón por la cual su producción se extendió notablemente en varias regiones del país, entre 1960 a 1978, con un crecimiento acelerado que llegó a cultivar 182 mil manzanas. En esos tiempos, los buenos precios en el mercado internacional aunado a la disponibilidad y el alto rendimiento de las tierras fértiles de la costa sur del país fueron determinantes para el auge de este cultivo.

La decadencia del algodón en Guatemala fue acelerada. Su producción fue reduciéndose por la caída de los precios internacionales, el agotamiento de los suelos y el alto costo de los insumos. Por tales razones, la palma africana fue uno de varios cultivos que sustituyeron la siembra de algodón a finales de los años 80, en 1988 para ser más exactos. Se comprobó que esta palma ofrecía más ventajas, por ser una planta más eficiente, social y ambientalmente sostenible y, generadora de empleo permanente por tratarse de un cultivo perenne y porque el corte del fruto no se puede llevar a cabo por medios mecánicos.

En 1991 y 1992 se cosecharon los primeros frutos de este cultivo y desde entonces la palma africana se ha desarrollado aceleradamente. El cultivo se estableció en zonas que antes eran dedicadas a la ganadería o a la producción de otros cultivos como el algodón, que ya mencionamos, y el banano que también sufrió una merma importante en su producción.

Se calcula que el territorio que alcanza el cultivo de palma africana era de 130 mil hectáreas hasta el año 2014 una de las principales plantaciones se encuentra en el área de Sayaxchè por todo el río la Pasiòn, lo cual representa alrededor del 4% del total de la superficie agrícola del país.  Y lejos de lo que opinan los grupos interesados en el atraso económico del país, esta agroindustria ha sido la fuente más eficiente en la producción de aceites en el mundo, pero esto se debe  a que produce más aceite por hectárea, requiriendo menos tierra y espacio que otros cultivos oleaginosos. Además, como ya se ha explicado, es ambiental y socialmente sostenible, convirtiéndose así en una esperanza y sobre todo, una sólida opción de desarrollo para campesinos guatemaltecos.

La experiencia de la industria palmera y otras empresas han sido tan positiva como en rìo la Pasiòn, Sayaxchè que Guatemala ocupa el primer lugar en productividad por hectárea, estamos hablando de rendimiento. Esto es congruente con una realidad agraria donde la tierra es escasa y hay necesidad de ser lo más eficientes posible para minimizar los impactos socioambientales.

Según el Gremial de Palmicultores (Grepalma) el país produce alrededor de 411 mil toneladas de aceite crudo de palma. Esta producción se comercializa con fines de consumo humano cubriendo la demanda local y exportando el excedente a otros países.  La palma beneficia a la población en general,  porque facilita el acceso a este producto al expenderlo a precio razonable, contribuyendo también a la seguridad alimentaria del país. Como es de conocimiento público, la dieta humana requiere de grasas que están contenidas en panes, galletas y otros productos comestibles, los cuales en su elaboración utilizan aceite de palma. En el ámbito nacional es difícil que actividades agroindustriales logren posicionarse fuertemente en el mercado interno y, mucho menos, convertirse en competidoras directas en el terreno internacional.

Otros datos importantes

El aceite de palma es un alimento natural que se refina sin necesidad de disolventes químicos, por lo que se reduce al máximo el riesgo de contaminación por residuos. Contiene iguales proporciones de ácidos grasos no saturados (alrededor del 40% de ácido oleico no monosaturado), 10% de ácido linoleico (no polisaturado), 44% de ácido palmítico (saturado) y 5% de ácido esteárico (saturado). Éste aceite es una fuente natural de vitamina E, tocoferoles (vitamina liposoluble que actúa como antioxidante a nivel de la síntesis del pigmento hemo, que es una parte esencial de la hemoglobina de los glóbulos rojos). El aceite de palma sin refinar también es una fuente importante de vitamina A.

A estas alturas no hay la menor duda de que la agroindustria del aceite de palma es la mejor alternativa para estos países tropicales, tan afectados por las altas y bajas de la actividad económica y también por algunos fenómenos naturales que han sumido en graves situaciones a miles de familias campesinas, las cuales han sobrevivido por muchos años en una lucha justa y permanente para no abandonar la agricultura por amor a ella.

En la producción de aceite de palma, el valor agregado es de un 83 %, por tratarse de una actividad que utiliza muy pocos insumos importados. Es un hecho importante de destacar que tanto el manejo agrícola como la industrialización de los productos de la palma africana son técnicamente sencillos y se adaptan perfectamente para desarrollar esta rama de la actividad productiva de una forma directa.

Por otra parte, el futuro del cultivo luce prometedor, debido al auge de los biocombustibles y la caída en un 45% de la producción de aceite de palma en Asia, principal proveedor mundial, debido al fenómeno de El Niño abre una oportunidad para que los países de Centroamérica exporten el producto a mercados como el europeo. Esto es un alivio para la industria, fuertemente golpeada por la reducción en la demanda de biocombustibles por la caída en los precios del petróleo. Todo esto ha favorecido el precio del aceite derivado de esa plantación a nivel mundial, que pasó de $560 a $710 en la última semana de marzo de 2016, según datos de la Bolsa de Rotterdam.

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Palma Africana