No contaminación Río La Pasión, otro paraíso

Contaminación Río La Pasión

Petexbatún, otro paraíso del no contaminación Río La Pasión

 Contaminación Río La Pasión. Cuando se echó a rodar la versión de que el Río La Pasión estaba contaminado, muchas cosas pasaron por la mente de quienes nacimos o hemos vivido en ese pedazo de tierra guatemalteca bendecida por Dios y por la naturaleza. Como muchos de ustedes habrán escuchado en su momento, aquí en Sayaxché se armó un gran escándalo cuando aparecieron miles de peces muertos, sin explicación alguna. Los que echaron a rodar la bola, adujeron que ello se debió a ciertos pesticidas que supuestamente se habrían arrojado en grandes cantidades hacia el Río La Pasión, pero ello nunca fue así, tal y como lo han demostrado varios estudios serios.

Pues bien, una de esas cosas que vinieron a mi mente fue cuál habrá sido el destino de un espacio vinculado con el Río La Pasión y que se conoce como Refugio de Vida Silvestre Petexbatún, en el caso de que realmente se hubiese producido la contaminación descomunal que anunciaron esos grupos de ecologistas. Es una hermosa laguna, localizada entre Tamarindo y Tamarindito, aldeas de Sayaxché, Departamento de Petén, Guatemala. Es alimentada por los riachuelos Aguateca y El Faisán.

Lo que comprobé es que no hay nada que temer. Es la misma laguna de mis mocedades, la cual abarca un área aproximada de 40 kilómetros y de la cual me he bebido con los ojos hasta la última gota, tan solo por tanto mirarla. Para llegar a ella hay que navegar hacia el sur del municipio de Sayaxché, Petén aproximadamente unos 30 minutos (29 dicen los expertos, pero no vamos a discutir aquí por un mísero minuto).

Tiene, además de un importante valor de conservación biológica, un valor histórico debido a que alrededor de este lago florecieron algunas importantes ciudades de la civilización Maya como los yacimientos de Ceibal, Itzán, Dos Pilas, Aguateca, Tamarindito, Punta de Chimino, Nacimiento y otros.De más está decir que la belleza de este sitio es singular. Es un bello descanso en medio de la inmensidad del Río La Pasión.

Es tan bello que aquí pareciera que uno está en una especie de refugio natural; apartado del mundo. El cielo se ve de un azul espléndido. No es precisamente azul cielo. Es azul claro, pero no azul cielo. Es un azul mejor que el del cielo. Azul limpio, transparente, con olor y con sabor. Me pongo a pensar que este es el mero azul de la vida; el que alguna vez tomaron de un rincón del universo para después repartirlo sobre el cielo de Guatemala, los creadores, los formadores: Alom y Bitol; Tzakol y Kajolom.

¡Y qué decir de sus aguas! Realmente si alguna vez alguien quiere conocer el significado del término “cristalino” puede venir aquí, a la Laguna Petexbatún a recrear la vista en el tranquilo espejo de su cuenca. Verá reflejado el cielo; sí, ese cielo indescriptible, como si estuviera viendo desde una ventana de dimensión universal. Pocos lagos en el mundo pueden ofrecer un espectáculo natural de esta dimensión.

Tampoco puedo dejar de mencionar que uno de sus más grandes atractivos; algo verdaderamente portentoso, es el precioso bosque donde crece todo tipo de árboles nativos y arbustos espesos, que sirven de albergue a infinidad de garzas y, de vez en cuando, algunas águilas que vuelan en pos de alguna rama desde la cual otear el panorama y, si las circunstancias lo permiten, localizar alguna incauta presa que pueda servirle de festín.

Pero la laguna o lago Petexbatún también tiene otro tesoro en sus entrañas: las selvas que, junto a los bosques, le dan a todo el hábitat un toque de misterio increíble. Es en esta jungla donde se pueden observar diferentes tipos de especies animales, lo cual ha generado la atracción turística de observar de aves, lo cual se puede hacer desde una lancha o, si se prefiere, internarse entre la espesura y verlos, fotografiarlos o filmarlos de manera más directa. Ahí pueden darse gusto solazándose con los hábitos del halcón murciélago, de la Chachalaca, del danzarín de cabeza roja (un pajarillo encantador), la curruca dorada, la Oropéndola Montezuma y la Tanagra de cabeza gris (Otros pájaros). ¡Todo un espectáculo gratuito de luz y sonido. ¡Sencillamente espléndido!

Es realmente un placer extraordinario el estar aquí, en medio de tanto esplendor natural que, obviamente, no lo sería en absoluto si acaso fuese cierto lo que dicen de que el Río La Pasión está contaminado. Y si así se siente ahora, en este Siglo XXI, la reflexión conduce a pensar cuánto más se habrán maravillado nuestros abuelos Mayas, allá por el año 640 D.C. cuando se refugiaron en este lugar, luego de la aparatosa caída de su Tikal añorada.

Aquí venían, sin lugar a la menor duda, no sólo a recrearse sino a trabajar. En efecto, de estas aguas se valieron para sustentar su dieta de pescados, camarones y tortugas. Pero también aquí construyeron los acueductos que desde este punto surtió a sus ciudades sagradas, como Dos Pilas, demostrando al mundo que también dominaban la ingeniería de manera sorprendente. Aquí hemos observado a una veintena de pescadores dedicados a dicha actividad. Algunos emplean pangas sin motor, los que tienen más recursos pero no pasan de tres, pescan con motor. Aquí todavía se utilizan redes de pescar, la cual es tendida entre el cuerpo de agua y capturan así a los peces que quedan atrapados en la malla. Otros utilizan atarrayas que echan sobre los bancos de peces y así los pescan directamente.

¡Y qué decir de la feracidad de su tierra! Aquí se han logrado obtener una producción de maíz de entre 50 y 70 quintales por hectárea, sin necesidad de aplicar abono ni fertilizantes químicos. Algo que es impresionante y que es inimaginable en un área donde exista contaminación como se ha especulado artificiosamente.

Y así, al ir redescubriendo a la laguna Petexbatún, voy comprobando también que es un territorio totalmente libre de contaminación. ¡Vamos! Si el Río La Pasión no está contaminado en los sectores donde tienen más influencia las actividades humanas, menos podría estarlo este cuerpo de agua que, al contrario, parece resistir el paso del tiempo y en silencio, con todo su esplendor, pareciera decirle a los peteneros que deben evitar que el daño ambiental la alcance algún día.

Y como de aprovechar la estancia se trata, acto seguido armo mi caseta de campaña, enciendo mi ipod 6 y destapo mi media de whiskey, mientras dejo que el tiempo transcurra aquí, donde nunca parece transcurrir. Y así, bajo este cielo azul, de azul ignoto, el suave efecto del licor, mi espíritu presto a divagar y este ambiente de purísimo verdor, hacen que la música de Los Beatles se escuche más celestial que nunca. ¿A quién diablos se le habrá ocurrido ese invento de que esto estaba contaminado?

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