Dos Pilas: pasaje señorial de Sayaxché

Río la Pasión, Sayaxché

Dos Pilas, Sayaxché

Es una lástima que el municipio de Sayaxché, Petén y su increíble patrimonio natural, histórico y cultural no aparezca con mucha frecuencia en los catálogos de turismo, siendo todo un santuario abierto para los espíritus ávidos de conocimiento y aventura, y que sin lugar a dudas abundan por las diversas latitudes de nuestro mundo. Ahí, en esos 3904 kilómetros cuadrados del departamento petenero, siempre hay un espacio para los amantes de la conservación de la naturaleza, para los seguidores de la insondable cultura maya o para viajar en alas de la ensoñación hacia los misteriosos sitios donde se escribió buena parte de la historia precolombina.

Entre estos elementos, en esta ocasión vamos a referirnos en esta ocasión al tema arqueológico. Para ello, vamos a volar en las siempre versátiles alas de la imaginación, hasta descansar en un hermoso paraje de la casi virgen selva petenera.  De pronto escuchamos, no sin agitarnos, un sonido que en cuestión de minutos pasa de suave murmullo a envolvente ruido. La maleza se agita violentamente, como impulsada por un viento descomunal. El venado, el pizote y el jaguar corren en desordenada estampida, dirigiéndose espantados hacia ninguna parte.

El aire se hace más espeso a medida que transcurren los minutos.  Aquel ruido se hace cada vez más intenso y tenebroso. Despide olor a miedo. De pronto, la tupida maleza se separa, dando paso a la causa de aquella inquietud. Se trata de seres salvajes que arrollan todo cuanto se asoma a su paso. Hombres fuertes, hombres pintados, hombres viejos. Es el año 648 de nuestra era, correspondiente al Clásico Tardío de la civilización maya. El señorío de Tikal ha sufrido una fuerte división de su pueblo, y un grueso número, hastiado de los caprichos de su soberano, ha preferido abandonar su hermosa ciudad y su vida habitual, para rendirse como vasallo ante los señores de Dos Pilas en el Reino de Petexbatún. Llamado así a causa de la laguna que desemboca en el inmenso río La Pasión.

Según el historiador Francis Gall (1961), su nombre se debe a la existencia de dos pozas en forma de pilas muy cercanas. La génesis de este sitio -625-761 d.C.- refiere al poderío de cuatro gobernantes, donde las alianzas matrimoniales y traiciones entre dos hermanos de familia real, proveniente de Tikal, luchan por conquistar la zona del río la Pasión. Sin embargo, como tantos misterios de la civilización maya, este caso presenta lo propio: ¿De dónde vinieron los gobernantes de Dos Pilas? El cuestionamiento obedece a que los dos monarcas que la rigieron utilizaron el mismo título –el glifo de Tikal-. Sin embargo, sus dos dinastías tuvieron secuencias de gobernantes definitivamente separadas.

B’alaj Chan K’awiil (Gobernante 1) (c. 648–692+5) afirmó ser miembro de la línea real de Tikal. En efecto, en  el Panel 6 de Dos Pilas se menciona que su padre es un rey de Tikal. Es probable que se consideraba el heredero legítimo al trono de Tikal y que desertó, como dijimos anteriormente, en 648 d. C. para fundar Dos Pilas como un reino rival bajo el señorío de Calakmul. Su padre, K’inich Muwaan Jol II, era el gobernante 23 o 24 en la línea dinástica de Tikal. Se sabe que B’alaj Chan K’awiil tuvo dos esposas, una de ellas originaria de Itzán en el cercano reino de Petexbatún.

Lo que asumen algunos expertos es que ambas series de reyes tenían alguna relación familiar distante, puesto que ambas reclamaban el encumbrado título de “Sagrados Señores” de Tikal. La clave puede hallarse en los inicios de la dinastía de Dos Pilas, pero infortunadamente estos inicios son más bien confusos y se sitúan en fases tempranas, aun en tiempos mitológicos  (épocas de antigüedad tan remota, que no es posible que existan registros glíficos).

Río la Pasión, Sayaxché
Río la Pasión, Sayaxché

 La primera fecha conocida en Dos Pilas está en el Panel 18, que contiene una referencia.

A un personaje sobrenatural en el principio de la “era actual”. David Stuart y Nikolai Grube señalan que este mismo individuo es mencionado en la Estela 5 de Tikal y está representado en el Dintel 3 del Templo IV del mismo sitio. Puede pensarse que ambos sitios se refieren a esta figura debido a que formaba parte de la cosmogonía dinástica, quizá parecida a la que desarrolló la familia real de Palenque; este patrón en sí podría indicar una relación cercana entre Dos Pilas y Tikal.

Pero también hay indicios de que el nombre era empleado por otra dinastía de Tamarindito, en la misma región de Petexbatún. Aquí se hace referencia a una persona de nombre muy parecido, en este caso como fundador de la familia gobernante local. Como consecuencia, el papel de esta figura –si en efecto es el mismo en Tikal, Tamarindito y Dos Pilas– es aún muy ambiguo y puede no revelar mucho acerca de las relaciones entre Tikal y Dos Pilas.

Lo que sí está comprobado es que Dos Pilas, desde el principio fue un estado depredador que conquistaba a cuanta ciudad o grupo le era posible: Itzán, Arroyo de Piedra, Tamarindito, Aguateca fueron algunas de sus víctimas ineludibles y que habrían de formar la dinastía gobernante por aquellas áreas. Sin embargo, paradójicamente todo aquel esplendor alcanzado, muy pronto pasó a convertirse en el principio del fin de Petexbatún. Hay quienes, incluso, consideran que ello fue parte del llamado colapso maya.

La historia de Dos Pilas da una impresión de las grandes rivalidades y los conflictos políticos que caracterizaron el Clásico Tardío. El rey Nuun Ujol Chaak de Tikal atacó y capturó Dos Pilas en el año 672, obligando a B’alaj Chan K’awiil al exilio durante 5 años, probablemente en Calakmul.Este exilio terminó en el año 677. Tikal y Dos Pilas entraron nuevamente en batalla en el año 679 y esta vez Tikal sufrió una humillante derrota. Para Dos Pilas, esta batalla representó la consolidación de su reino y el fracaso de Tikal en su intento de aplastar al estado desprendido antes de que se propagara. Los textos glíficos de Dos Pilas describen la victoria en términos gráficos, mencionando “charcos de sangre” y “montones de cabezas” tras una gran batalla entre las dos ciudades, en la cual es muy probable que Dos Pilas haya recibido ayuda militar de Calakmul.

Este sitio fue declarado Patrimonio Natural y Cultural de la Nación en 1985, quedando expresamente prohibida la depredación arqueológica, caza, exploraciones mineras y tala de árboles. El área del Parque Arqueológico posee una extensión de 31.66 km2, como ya se indicó, ubicada en la región de Petexbatun, que a su vez es parte de una zona que conforma la cuenca del río La Pasión, tributario del Usumacinta.

Se puede llegar por vías acuática y terrestre. Aunque el sitio no muestra arquitectura expuesta, consta de al menos 492 montículos orientados en ejes este-oeste.

Sin embargo, no es necesario que comparezcamos frente a las monumentales edificaciones mayas para ubicarnos en su entorno original. Basta con la inspiración que genera la vegetación de aquel lugar, el canto de las aves silvestres o el murmullo del rio que serpentea por los alrededores. Eso, un poco de imaginación y es muy posible que, en lo que hace un instante, nos encontremos de nuevo en el año 648 de la era actual, contemplando aquel portentoso cuadro de pobladores mayas rompiendo la selva en búsqueda de lo que –suponían- la conquista de un mejor destino.

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