discutamos la contaminación Río La Pasión

Contaminación Río La Pasión

La comunidad discute la contaminación Río La Pasión

Contaminación Río La Pasión. La comunidad de Sayaxché, un domingo de 2016, se reunió en el Salón de Usos Múltiples para analizar por qué se han echado a rodar rumores acerca de que el Río La Pasión estaría demasiado contaminado; rumores que han sido replicados por algunos medios de comunicación y grupos interesados en causar conflictos. La convocatoria ha tenido éxito y todos los sectores representativos de la comunidad del Río se han hecho presentes. Llega el momento de escuchar a los técnicos que han venido a explicar el caso.

“Entendemos la inquietud y preocupación que ustedes tienen acerca del estado del Río La Pasión, porque sabemos que es un elemento importantísimo para la vida de ustedes”, empieza uno de los jóvenes expertos. Por eso estamos aquí, para informarles con la verdad y tratar de resolver cualquier duda, ¿de acuerdo?”.

“En primer lugar, queremos informarle que hemos hecho varios estudios del agua de este río. Tomamos muestras de diversos puntos de la corriente. Usamos estos recipientes y los trasladamos dentro de esta hielera hasta el laboratorio, para evitar que se dañara la muestra tomada. Pero también hicimos otro tipo de pruebas. Para ello usamos este aparatito que se llama Oxímetro, el cual mide la cantidad de oxígeno que hay en el agua. Podemos decir con satisfacción, que los niveles encontrados son altos, lo cual no ocurriría si el Río La Pasión estuviera muy contaminado”.

“¡Bravo! ¡Yo lo decía!” exclamó la concurrencia.

“Momentito, por favor, que aún tenemos más información que darles. No nos apresuremos”.

“En segundo término, utilizamos este otro aparato: el PHmetro. “Este mide el pH del agua, es decir, tratamos de establecer si el agua está ácida o alcalina, porque estos niveles afectan el estado de un cuerpo hídrico, es decir, del agua del río. Lo ideal es un pH cercano al neutro (7), o sea, ni ácido ni alcalino. En este caso sí hemos encontrado un poco de acidez, lo cual probablemente se debe al combustible de las lanchas que navegan por el Río La Pasión y eso sí hay que atajarlo antes de que siga creciendo”.

Los asistentes se cruzaron miradas, no les quedaba muy claro el tema pero sí tenían entendido que tirar los carburantes al río podría causar problema. Algunos miraron de manera extraña a algunos de los asistentes que se dedican al transporte de personas y mercancías sobre el Río La Pasión.

“Después hemos usado también el Colorímetro. Esto no sirve para medir el color del agua que vemos a simple vista. Todos sabemos fácilmente donde se ve azul, donde verde y donde más oscuro. Como ustedes saben, en el agua siempre hay sustancias disueltas que no podemos ver a simple vista. Los colores en este caso nos ayudan a ver si hay de esas sustancias, y sí encontramos niveles de fosfatos, amonio, nitratos y cromo”, explicaron, lo cual se debe a algunos desechos que se han lanzado al río. Por ejemplo, los fosfatos y nitratos son usados en los abonos que utilizan los agricultores. Sabemos que son pequeños productores y que no tienen los medios para evitar que algunos residuos de estos abones vayan a parar al cauce del Río La Pasión”.

“Estos elementos, los nitratos y fosfatos no necesariamente son dañinos, pero en cantidades pequeñas; así hasta son favorables a la naturaleza. Lo que debemos evitar es que esas cantidades crezcan sin control y entonces sí habrá problema por exceso de nutrientes. “Pero la buena noticia es que todo esto se puede tratar y desalojar del agua para evitar que se vuelva un gran nicho de contaminación”.

De nuevo, miradas entre los pobladores. Sin decirlo, era obvio que ahora la culpa se lanzaba a los campesinos, a las familias que se dedicaban a producir verduras o frutas. “Esos Chávez sí que tan sucios. Yo siempre lo imaginé”, pensaba alguno de los pescadores.

El experto habló unos minutos con la dama que no hablaba español, al cabo de lo cual volvió a su discurso: “Sin embargo, ojo con esto que les voy a decir”, anunció el otro experto. “Lo que sí hemos descubierto es que la mayor cantidad de contaminación del Río La Pasión se debe a la suciedad que lanzan los vecinos, independientemente de la actividad económica a la que se dediquen. “En realidad, todo lo que tiran los pueblos que están cerca de los ríos, son sustancias de todo tipo como aguas fecales (que son bastante fáciles de limpiar) pero también aguas de origen industrial, como detergentes que usan para lavar la ropa. Además, tenemos que aprender a no tirar la basura hacia el río y sobre todo, a proteger nuestra cuenca para evitar otro tipo de daños, especialmente en el invierno”.

Después de deliberar y emitir comentarios durante un largo rato, se acordó nombrar una mesa de seguimiento a los informes, la cual estaría integrada por un representante de cada uno de los sectores convocados. La empresa Grupo HAME se comprometió a presentar públicamente sus propios análisis y a apoyar, en lo posible, la implementación de programas de educación ambiental, reforestación y otros procesos para ayudar a la descontaminación del Río La Pasión.

Así las cosas, todo el mundo salió contento, no sin antes degustar un delicioso almuerzo preparado con las contribuciones que habían dado los asistentes. Unos pollitos bien fritos con abundante ajo, tortillas calientes de puro maíz, ensalada y refresco de limón. Antes de retirarse a sus casas, fijaron próxima fecha de reunión (el miércoles a las 7 de la noche) y cada uno se marchó con el mayor entusiasmo para salvar al Río La Pasión de una eventual muerte por contaminación.

Y, en efecto, el día convenido se reunió por primera vez la comisión. Era evidente el deseo de trabajar de todos. Eligieron responsables de coordinar las actividades y nombraron presidentes de subcomisiones: una se encargaría de mantener relación directa con los expertos; otra, se dedicaría a buscar educadores en materia ambiental y la tercera a obtener recursos para la implementación de los programas, lo cual incluiría dotación de recipientes para basura y otros medios de apoyo en el proceso de descontaminación.

Y los resultados de aquella voluntad de trabajar por el rescate del Río La Pasión no tardó en dar sus frutos. Gracias a ello, el nuevo análisis levantado en marzo de 2017 por los expertos del Ministerio de Ambiente demuestra que los niveles de contaminación son verdaderamente mínimos. Ningún riesgo hay para la vida acuática y la vida humana está libre de todo efecto. La lección es clarísima: entre todos los beneficiarios del río se logró revertir cualquier indicio de contaminación. Hoy es, de nuevo, aquel Río La Pasión que tanto ha encantado a los visitantes por su ambiente natural y límpido.

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