Arqueologia en río La Pasión, Sayaxché Pt. 1

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Arqueología olvidada en el río La Pasión, Sayaxché.  El caso Tamarindito

Cuando se habla de sitios arqueológicos ubicados cerca de el río La Pasión  en el municipio de Sayaxché, Petén, Guatemala, generalmente es en referencia a los lugares más conocidos, y que sin lugar a dudas ello obedece a que ocuparon un lugar importante para la civilización Maya. Entre los más mencionados de estos tenemos a Aguateca, Dos Pilas o Seibal. Pero también hay otros emplazamientos tanto o más importantes, lamentablemente “olvidados” por las cartillas turísticas y, en alguna medida, por la propia Arqueología.

En especial hay dos sitios tan importantes y misteriosos como los antes mencionados, que sin lugar a dudas despertarán el espíritu aventurero, investigador y estudioso que muchos de nosotros llevamos internamente, y que al visitarlos sin lugar a la menor duda nos van a trasladar a aquellos días cuando los mayas brillaban en todo su esplendor. Sin duda, usted que es inquisidor ya adivinó: se trata de las maravillosas ruinas de Tamarindito y Machaquilá.

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el río La Pasión, Sayaxché, Petén

El caso Tamarindito

Es uno de los sitios más importantes del suroeste de las tierras bajas mayas. Su ocupación se extiende desde el período Preclásico hasta el Posclásico. Entre las ciudades de la región de Petexbatún, Tamarindito fue la tercera en tamaño y fue una de las más tempranas en establecerse en el área del río La Pasión, Sayaxché, al igual que Altar de los Sacrificios y Tres Islas. Esta ciudad maya llegó a ser la capital del suroeste del Petén y centro principal de una clase real que gobernó la región en el Clásico Temprano; poder que durante el Período Clásico, alrededor del año 632, residía en la vecina Dos Pilas, según consta en inscripciones de Aguateca. Más tarde B’alaj Chan K’awiil, presuntamente procedente de Tikal fundó una nueva dinastia en Dos Pilas que desplazó a Tamarindito, convirtiéndola en el centro de poder de la región.

Diversas inscripciones de los sitios arqueológicos ubicados en las cercanías del río La Pasión, Sayaxché demuestran que existieron Interacciones sociales y políticas entre estas ciudades así como con Seibal, donde algunos jeroglíficos relatan que tras la pérdida de poder de Dos Pilas surgiría una alianza entre Tamarindito y Arroyo de Piedra, las cuales eran consideradas ciudades gemelas y que echó por los suelos los anhelos de conquista del señor de Seibal. En el siglo VIII DC esta última se alzó en armas hasta derrocar al Señor de Dos Pilas, destruyendo de paso la hermosa ciudad.  A causa de estos acontecimientos, la región se sumió en el caos y la población se desplazó hacia otros lugares.

El rey Chanal Bahlam logró liberar Tamarindito en el año 761 d.C. pero le quedó poco tiempo para disfrutar su hazaña. Después de la caída de Dos Pilas, varios reyes y nobles trataron de establecer control sobre la región; las guerras entre sí mismos contribuyeron al colapso político. En un par de décadas, la élite de Tamarindito desapareció junto a los reyes de otros sitios de la región de Petexbatún.

Finalmente, la ciudad fue abandonada en el siglo IX D C y se cree que la élite de Tamarindito se mudó a Aguacateca, a donde huyó su gobernante. Algunas excavaciones arqueológicas permitieron encontrar en Tamarindito una tumba real que corresponde al  periodo del clásico tardío. A pesar de que los vestigios se encontraban dañados por el colapso de una estructura sobre el enterramiento, pudieron ser rescatados algunos vestigios que son considerados como las ofrendas más ricas de la región de Petexbatún. Sin embargo, la gran interrogante no resuelta es cuál fue el destino de la gente común de Tamarindito. ¿Fueron abandonados a su suerte o se rindieron ante el nuevo poderío y pasaron a formar parte del segmento de esclavos? ¿O simplemente murieron en medio de la jungla petenera?

Tamarindito posee más de un centenar de estructuras acompañadas de estelas y altares sagrados y un campo de juego de pelota maya.Es muy importante notar que las ciudades mayas podían tener estilos dinásticos distintos en su infraestructura. Tamarindito y Arroyo de Piedra se caracterizan por bancas de baja altura con piedras rústicas, mientras que las estructuras de Dos Pilas se distinquen por bancas de cierta altura y estilos mucho más detallados. Precisamente, en las escalinatas de Tamarindito se describe la huida del gobernante de Dos Pilas en el 761 y se cree que su élite tomó rumbo hacia Aguateca, abandonada poco después y al parecer tomada por sorpresa, contando con un edificio cuya construcción no fue terminada. La ciudad de Aguateca fue quemada.

Tamarindito se ubica sobre un área escarpada que atraviesa la región de Petexbatún. El sitio cuenta con una vista espectacular donde se divisa al norte el río La Pasión, al noreste el pueblo de Sayaxché y al este el río y la laguna Petexbatún. La actividad tectónica que creó la famosa grieta de Aguateca elevó y fragmentó de una manera tremenda el área de Tamarindito. El centro del lugar se divide en dos grupos (Plazas A y B), las cuales ocupan dos montañas altas y artificialmente niveladas. Los otros grupos residenciales se ubican al este de la Plaza A y al sur y oeste de la Plaza B. Investigaciones arqueológicas demostraron que la ocupación humana empezó durante el Preclásico y duró hasta el Clásico Terminal y posiblemente el Posclásico. Inscripciones jeroglíficas en las plazas narran la historia de Tamarindito durante el período Clásico.

Está a tres kilómetros del Río Petexbatún, el cuál probablemente sirvió como la vía principal de comunicación y transporte regional. La Laguna Tamarindito se ubica a un kilómetro del sitio. El sitio tiene dos fuentes principales de agua; la primera fuente se ubica cerca de la Plaza A, hacia la Laguna Tamarindito; mientras que la segunda fuente se ubica al noroeste de la Plaza B.

Tamarindito fue el primer sitio en obtener el derecho de utilizar su propio glifo emblema que se usó como marca de prestigio en las prácticas comerciales entre los mayas y entre estos y otros pueblos de Mesoamérica. Para acceder a este sitio arqueológico es necesario salir en bote desde Sayaxché, navegar un buen trecho por el río La Pasión, para posteriormente seguir el sendero que lleva también a la ciudad de Dos Pilas.